Lobo Carrasco, vapuleado por hipócrita: lluvia de palos

El tertuliano de "El Chiringuito" recibió numerosos palos por su lectura del Portugal-España

Bruno Lázaro
28 de Septiembre de 2022
El Lobo Carrasco siempre ha sido muy criticado por su forma de ver el fútbol
El Lobo Carrasco siempre ha sido muy criticado por su forma de ver el fútbol

Parece que la vergüenza y desfachatez de algunos, no tiene límite. El último en salir escaldado y con razón de las redes sociales es el Lobo Carrasco, tras su valoración del partido de ayer entre España y Portugal. Fue vapuleado por hipócrita con una tremenda lluvia de palos por momentos.

El ex barcelonista, cansino en numerosas ocasiones por exigir que para ganar un encuentro hay que jugar bien, ayer sacó pecho de ese residual 1-0 de la selección y las redes la tomaron con él.

Las habladurías del Lobo aburren y parece que hasta la propia audiencia se encargó de pararle los pies. No podía ser que lo que dijera aquel señor, siempre sea lo cierto.

Los aficionados la toman con el Lobo Carrasco
 

Muchos le recordaron que en el fútbol se necesita de gol, de ambición o verticalidad para sacar los partidos hacia adelante. Gran parte de los comentarios era del mismo estilo: “Minuto 80 primer tiro a puerta”, “No sé qué partido has visto, Lobo”, “No nos han metido seis de milagro”…

Era evidente que no era momento para mandar ese tipo de mensaje. Algunos le acusaron preguntándole si había sido capaz de ver el encuentro al completo.

Marcar un gol en el 87’ de partido está bien, si llevas todo un partido tratando de abordar la meta rival. Pero ayer no hubo ni asedio, ni espectáculo. Se ganó casi de casualidad, porque quedó demostrado que por ganas no nos gana nadie. En una noche gris de los hombres de Luis Enrique, el analista de “El Chiringuito” todavía quiso sacar mérito de lo vivido sobre el terreno de juego.


Como no, tan solo nombró a jugadores culés como Busquets o Nico y advirtió del esfuerzo ejercido por los chicos. Se proclamó defensor confeso de Luis Enrique y trató de desviar la atención del mal planteamiento ejercido por el asturiano. El Lobo, tan irritante como de costumbre, alabó hasta los cambios que hizo el seleccionador, pero ni eso funcionó.

El Lobo Carrasco no sabe de lo que habla
 

Quizá lo mejor del partido de anoche no fue ni su punto de vista obcecado en el centro del campo. Ayer la dinamita la puso Nico Williams y el medio gol lo dio todo un madridista como Dani Carvajal. El lateral derecho indiscutible e incuestionable del combinado nacional y del Real Madrid, fue el encargado de poner el centro al área.

Por momentos, recordó al primer gol de Rodrygo en las semifinales de la pasada edición de la Champions. La ponía entonces Camavinga, la tocaba Benzema pasada al segundo palo y remataba el brasileño. Aunque en el segundo gol, también tuvo mucho que ver el lateral, ya que asistió de nuevo a Rodrygo.

En el fútbol no gana quién mejor juegue. El victorioso será siempre quién mejor compita, pelee y aguanta el chaparrón. No hace falta amarrar la victoria por más de un gol, sino que siempre que marques más que el rival será suficiente.

El Real Madrid y otros muchos equipos han resuelto partidos sin mostrar un gran despliegue. Pero esto es lo bonito del fútbol. La estrategia, la fortuna, el oportunismo y la fe de creer hasta el final.

La selección de Luis Enrique, en horas bajas
 

Parece que no se auguran buenos tiempos en la selección. Hay quiénes han desistido y ya ni les ilusiona o no creen ni el propio seleccionador, pero con menos hemos salido vencedores.

Sin ir más lejos, la pasada Eurocopa, el combinado nacional casi se planta en la final con apenas haber ganado un solo partido ante Eslovaquia. Los demás todos fueron empate en el cómputo de los noventa minutos. Una buena prórroga ante Croacia y dos tandas de penaltis consecutivas ante Suiza e Italia.

Se ha de saber vencer y conocer las herramientas adecuadas para hacer daño. Todo vale con tal de llevarse la victoria. Que el Lobo siga presumiendo del buen juego y de su amor al FC.Barcelona, que así les va también a ellos. Insuficiente.