Xabi Alonso ya ha tomado una decisión. Tras su salida del Real Madrid, el técnico tolosarra ha optado por bajar el ritmo y marcar con calma el siguiente paso de su carrera. No habrá banquillo a corto plazo. Al menos, no de forma inmediata.
La etapa en el Bernabéu fue intensa. Demasiado. El desgaste fue evidente y la sensación interna es que el proyecto nunca terminó de asentarse. La derrota en la Supercopa ante el Barcelona fue el último golpe, pero no el único. En el club entendieron que el mensaje del entrenador había perdido fuerza y que el vestuario no terminaba de engancharse a su idea.
Xabi, por su parte, asume el golpe. Sin ruido. Sin declaraciones altisonantes. Su entorno transmite que necesita parar, analizar lo ocurrido y recuperar energía antes de volver a exponerse a un contexto de máxima presión.
Descanso como prioridad… por ahora
La hoja de ruta está clara. Xabi Alonso quiere tomarse esta temporada sin entrenar. Descansar. Reflexionar. Corregir errores. El paso por el Real Madrid le ha servido como aprendizaje acelerado sobre lo que supone gestionar un gigante europeo lleno de estrellas, egos y exigencia diaria.

No es una retirada temporal por falta de ofertas. Es una decisión personal. El técnico siente que ahora mismo necesita distancia del foco mediático y del ruido constante que acompaña a los grandes banquillos. Quiere volver cuando tenga claro el proyecto y el contexto.
Eso sí, hay una excepción muy concreta.
Liverpool, la tentación que sigue ahí
Xabi Alonso no pierde de vista lo que ocurre en Anfield. La situación de Arne Slot empieza a ser delicada y en Inglaterra ya se habla abiertamente de dudas en torno a su continuidad. Los resultados no terminan de acompañar y el equipo no ha dado el salto que se esperaba esta temporada.
Ahí aparece el nombre de Xabi. En Liverpool no es un desconocido. Todo lo contrario. Su pasado como jugador, su conexión con la grada y su perfil encajan con la idea que maneja el club si se ve obligado a mover ficha.

Para Xabi, Anfield no sería un destino más. Sería el destino. El único capaz de romper su plan de descanso y hacerle volver antes de lo previsto a los banquillos. No por necesidad, sino por ilusión.
De momento, espera. Observa. Descansa. Pero el fútbol es imprevisible y los banquillos, volátiles. Si Slot cae, el nombre de Xabi Alonso volverá a colocarse sobre la mesa con fuerza.
Y entonces, su hoja de ruta podría cambiar antes de lo esperado.