Robinho no pierde el tiempo tras cumplir su primer año en la cárcel de Tremembé, Brasil. El exjugador de Real Madrid, Santos y Milan ha sorprendido con un proyecto inesperado.
Según fuentes locales, el brasileño prepara una empresa de apuestas junto a Walter Delgatti, un hacker que comparte prisión con él. La idea combina la fama de Robinho con la experiencia tecnológica de Delgatti.
Aunque están en celdas separadas, ambos se reúnen a diario en el patio para conversar. El proyecto, según comentan, se pondría en marcha una vez salgan de la cárcel.
Un recluso ejemplar y ocupado
Robinho intenta pasar a régimen semiabierto, pero su sentencia italiana por violación grupal, de nueve años, sigue en pie. Mientras tanto, mantiene un comportamiento modélico.

Repara televisores y radios gracias a un curso de electrónica de 600 horas, participa en el club de lectura y cuida el huerto del centro. Además, ha completado los 10 módulos del Programa de Educación para el Trabajo y la Ciudadanía. Cada 12 horas de trabajo le reducen un día de pena.
Comparte su celda de 8 metros cuadrados con un joven de 22 años, condenado por inducir al suicidio de otra persona. A pesar de las restricciones, recibe visitas frecuentes de su esposa y sus tres hijos, especialmente de Robson Jr., de 17 años, que ya debutó en el Santos.
Vida en Tremembé y futuro incierto
El exfutbolista juega al fútbol en la cárcel, aunque cada vez menos. Según medios cercanos a la familia, sufre cierto bajón psicológico, motivo por el que recibe apoyo espiritual de un pastor privado.
Robinho mantiene la cabeza baja y evita problemas con otros internos. Mario Rosso, su abogado, asegura que “avanza con calma y se mantiene ocupado”. Entre sus planes futuros, además de la empresa de apuestas, sigue esperando decisiones que le permitan reducir su condena.