Benfica y Real Madrid mantienen desde hace décadas una relación especial. No es una alianza formal. Es algo más futbolero. Un puente constante de talento entre Lisboa y Madrid. Dos gigantes europeos unidos por nombres propios que dejaron huella, cada uno a su manera.
El último en cruzar ese puente ha sido Álvaro Carreras. Joven, ambicioso y con el futuro por delante. Pero antes que él, muchos otros recorrieron ese mismo camino. Algunos triunfaron. Otros se quedaron a medias. Todos forman parte de una historia compartida.
De Lisboa al Bernabéu… y viceversa
Carreras es el ejemplo más reciente. El lateral gallego explotó en el Benfica tras llegar por apenas seis millones. En Da Luz se hizo indiscutible. Velocidad, profundidad y personalidad. Sesenta partidos. Cinco goles. Once asistencias.

El Real Madrid no dudó. Pagó 50 millones y apostó fuerte. En su primera temporada ya es titular. Un movimiento que recuerda a otros traspasos sonados entre ambos clubes.
Uno de los más recordados es Ángel Di María. Llegó joven al Benfica. Creció. Deslumbró. Y el Madrid lo fichó como promesa. En blanco se convirtió en héroe de la Décima. Años después, regresó a Lisboa como leyenda.
También está el caso de Fabio Coentrão. El lateral portugués se hizo grande en el Benfica y dio el salto al Madrid en la era Mourinho. Alternó titularidades con Marcelo. Siempre dejó entrega y compromiso.
Talento, promesas y caminos torcidos
No todos tuvieron la misma suerte. Luka Jović apenas jugó en el Benfica, pero su cesión en Alemania lo cambió todo. El Madrid pagó 63 millones. La historia en el Bernabéu no salió como se esperaba.

Raúl de Tomás buscó minutos lejos de casa. En Lisboa no encontró su sitio. Garay, en cambio, ofreció su mejor versión con ‘Os Encarnados’ tras salir del Madrid. Sólido, fiable y líder.
Otros nombres completan la lista. Javi García, Saviola, Reyes, Balboa, Tote o Julio César. Trayectorias distintas. Contextos diferentes. El mismo nexo común.
Benfica y Real Madrid. Dos camisetas históricas. Un mismo camino para muchos futbolistas. Y la sensación de que la lista no se cierra aquí. Porque este puente, tarde o temprano, volverá a activarse.