José Martínez, más conocido como Pirri, es una leyenda del Real Madrid. Fue un futbolista que lo dio todo por el escudo y representó a la entidad de la mejor manera posible. Sin lugar a duda, dejó huella y actualmente es el Presidente de Honor del club. Forjó su leyenda entre los años 60 y 70 con historias como la que se va a contar a continuación.
Pirri disputó la final de la Copa del Generalísimo de 1968 ante el FC Barcelona y lo hizo con fiebre cercana a los 40 °C. De hecho, su participación estaba en duda y los médicos le advertían no jugar ese encuentro. Sin embargo, él optó por estar presente y ayudar a su equipo. Compromiso ejemplar.
No obstante, la historia de superación no terminó ahí, sino que durante el partido sufrió una luxación de clavícula después de chocar contra un rival. Esta lesión le hubiera obligado a abandonar el campo, pero decidió seguir y volvió al terreno de juego con el hombro en cabestrillo. Alucinante.

Pirri acabó el partido, demostrando así un sacrificio sobresaliente y estelar. A pesar de que el Real Madrid no ganase el título por decisiones arbitrales muy polémicas, el presidente Santiago Bernabéu le reconoció el acto y le otorgó una "Laureada", que es la máxima distinción del club y que comparte con Goyo Benito.
Pirri representa al Real Madrid a la perfección
Si hay una persona que representa los valores del club blanco, ese es Pirri. Jugó 562 partidos e hizo 172 goles, siendo estas unas cifras muy buenas para la época. Los aficionados más veteranos le guardan especial cariño y hablan maravillas de él. Es un auténtico orgullo verlo todavía vinculado a la institución.