La última jornada de Liga volvió a tener “polémica”, sobre todo si hacemos caso al Villarreal, que en su página web subió una crónica del encuentro en la que hacía una referencia expresa al arbitraje de Guillermo Cuadra Fernández, con el que se cebaba por pitar un penalti claro y expulsar -con doble amarilla- a Santiago Mouriño. Lástima que en Castellón se olvidan de que hubo dos penales más a favor de los blancos que no se pitaron.
Además, Mouriño podría haber sido expulsado perfectamente en la primera mitad, mientras que Aurelién Tchouameni, por poner un ejemplo, fue amonestado por una simple falta. Claro que se supone que hay que compensar. Y ése es uno de los males de nuestro sistema arbitral, ése que, se supone, iba a ser renovado en profundidad con el cambio de presidente en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).

El ’caso Negreira’ sigue muy vivo con nosotros y se volvió a ver el domingo pasado en el Ramón Sánchez Pizjuán. A pesar de que el Sevilla goleara al Barça (4-1), Alejandro Muñiz Ruiz dio oxígeno a los azulgranas y, después de que el primer tanto de los hispalenses llegara desde el punto de penalti, indicó una pena máxima a favor de los culés en la segunda parte con un 2-1 en el marcador. Robert Lewandowski no estuvo acertado y mandó el balón fuera.
El saldo de tarjetas, descompensado
Si algunos se preguntaban “¿por qué?”, al igual que José Mourinho, se les despejaron las dudas con los pagos del Barça a Negreira durante, al menos, 17 años. Éstos ascienden, que sepamos, a 8,4 millones de euros y son la clave para entender todo el sistema putrefacto y mugriento que nos rodea, que no parece cambiar. Da igual que esté Ángel María Villar, Luis Rubiales o Rafael Louzán, puesto que parece que hay cosas que nunca cambiarán en España.
Saldo de amarillas en Liga 24/25:
— Fútbolgate.com (@futbolgate_ES) October 7, 2025
FCB + 15
ATM + 1
RM 0
FCB necesita 3,9 faltas sufridas para ver una amarilla al rival, el número más bajo de toda la liga.
RM necesita 8,0 faltas sufridas, más del doble. pic.twitter.com/mSSZh4Fh4L
Y, para mostrar el desequilibrio que hay en el arbitraje de la Liga, puede servir el saldo de tarjetas amarillas entre el Madrid y el Barça. En lo que va de temporada, los rivales de los balugranas necesitan una media de casi cuatro faltas para ser amonestados, la cifra más baja. Los del Madrid, en cambio, necesitan ocho. Además, el conjunto blanco recibe una tarjeta por cada 5,6 faltas, mientras que el Barça la recibe cada 7,2 faltas cometidas.