El debate estaba servido. Y Tomás Roncero no desaprovechó la ocasión. El periodista madridista salió con todo en El Chiringuito para defender a Álvaro Arbeloa tras las críticas llegadas desde el sector culé. Unas críticas que, según él, esconden algo más que simple desacuerdo.
“Estáis nerviosos con Arbeloa”. Así de directo fue Roncero. Una frase que encendió el plató y dejó claro que no iba a morderse la lengua. El foco estaba en el discurso del técnico blanco y en la goleada al Mónaco, minimizada desde Barcelona.
Defensa cerrada a Arbeloa
Roncero no entiende el menosprecio. Para él, Arbeloa habla como siente. Sin filtros. “Dice lo que quieren escuchar los madridistas porque es lo que piensa. Porque es madridista”, insistió. Y lanzó una pregunta al aire. ¿Tiene que pedir perdón por ello?

El periodista recordó que esto no es nuevo. Ya le ocurrió como jugador. Y ahora, como entrenador, se repite el patrón. Cada paso de Arbeloa se mira con lupa desde el otro lado. Y eso, para Roncero, no es casualidad.
Currículum y orgullo blanco
Ante las burlas, sacó el palmarés. Y no es pequeño. Arbeloa lo ganó todo como jugador del Real Madrid. Dos Champions. Un Mundial. Dos Eurocopas. Un currículum al alcance de muy pocos.
Tampoco se quedó ahí. Roncero puso en valor su etapa en los banquillos. En el Castilla, peleando por el playoff. En el Juvenil, ganándolo todo. Resultados. Trabajo. Y ambición.
Para él, Arbeloa está viviendo un sueño. Entrenar al club de su vida. Aunque haya llegado por una circunstancia inesperada. Y eso se nota en su discurso. En su energía. En su manera de expresarse.
😶 @As_TomasRoncero: "Estáis NERVIOSOS con ARBELOA".
— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) January 23, 2026
😉 @CarmeBarcelo: "Es el EMPLEADO del MES". pic.twitter.com/CC6T5j8qgx
Carme Barceló ironizó en el plató llamándole “el empleado del mes”. Roncero respondió con ironía y firmeza. “Está removiendo el avispero”. Y ahí llegó el dardo final.
Según Roncero, Arbeloa incomoda. Porque no se esconde. Porque no baja el perfil. Y porque dice cosas que algunos no quieren oír. Por eso, sentencia, “os está poniendo nerviosos”. Y el ruido, una vez más, lo confirma.