El Real Madrid ha cambiado la cara. Y para Paco González, la explicación no está en una pizarra ni en un ajuste táctico. Está en la grada. En el ruido. En el enfado del Santiago Bernabéu cuando dijo basta.
El director de Tiempo de Juego analizó la reacción del equipo en los últimos partidos y señaló un momento concreto como punto de inflexión. La bronca monumental del público en el Bernabéu. Un aviso serio. De los que dejan huella.
El Bernabéu también juega
Para Paco González, esa pitada era necesaria. “Esto no es Euro Disney”, resumió con crudeza. En su opinión, una parte importante de la plantilla no había vivido nunca un Bernabéu realmente enfadado. Ni exigente. Ni incómodo.
El periodista explicó que esta generación se había acostumbrado a un entorno amable. Grandes fichajes. Mucho foco. Poco reproche. Jugadores jóvenes como Vinicius, Rodrygo o Camavinga habían crecido sin sentir la presión real de la grada. Hasta ahora.

Según González, el enfado despertó algo que no estaba activado. Un clic mental. Una alerta. La sensación de que en el Real Madrid no vale con el nombre ni con el talento.
De la pitada al compromiso
El cambio se notó después. Ante el Villarreal, el Madrid mostró otra actitud. Más balón. Más intensidad. Más presencia en campo rival. Robando arriba. Jugando como se espera de un equipo grande.
Paco González no tiene claro si el mensaje llegó desde el banquillo o desde dentro del vestuario. Pero sí percibe una consecuencia clara. Más atención. Más obediencia. Más responsabilidad colectiva.
La pitada fue general. Afectó incluso a figuras como Bellingham o Vinicius. Y eso, para el comunicador, lo cambia todo. “Cuando te pitan a ti, ya no miras al de al lado”, vino a explicar.

Además, la eliminación en Copa ha ayudado. Menos partidos. Semanas limpias. Más trabajo. Pero para Paco González, el verdadero detonante fue otro. El Bernabéu habló. Y el equipo, por fin, escuchó.