Tomás Roncero volvió a dejar una frase de esas que no pasan desapercibidas. Lo hizo en directo, durante la retransmisión de Carrusel Deportivo, mientras el Real Madrid se imponía al Villarreal. Sin rodeos, sin medias tintas. “Para mí es el mejor fichaje de este año”, soltó el periodista, refiriéndose a Álvaro Carreras. Una afirmación contundente que resume el sentir de una parte creciente del madridismo.
Carreras ha caído de pie en el Real Madrid. Llegó sin el foco de otros nombres, pero partido a partido se ha ido ganando algo mucho más difícil: credibilidad. Ante el Villarreal volvió a firmar un encuentro muy completo desde el lateral izquierdo, confirmando que su impacto no es puntual, sino sostenido.
Un partido que respalda las palabras
El lateral disputó los 90 minutos en La Cerámica y fue una de las piezas más fiables del equipo. Tocó el balón en 97 ocasiones y firmó un 97% de acierto en el pase, con 65 entregas correctas de 67 intentos. Un dato que refleja personalidad y criterio, especialmente en un escenario exigente y ante un rival que presiona alto.

Además, Carreras aportó en ataque con un pase clave y se mostró valiente cuando tuvo espacio para progresar. No abusó del regate, pero eligió bien cuándo arriesgar y cuándo asegurar, algo que el cuerpo técnico valora especialmente en un jugador joven.
Seguridad atrás y crecimiento constante
En tareas defensivas también cumplió con nota. Sumó una intercepción, tres despejes y siete recuperaciones, además de un disparo rival bloqueado. Solo fue superado en una ocasión en el uno contra uno, un dato que habla de su buena colocación y lectura del juego.
Ganó cuatro duelos en el suelo y, aunque no brilló en el juego aéreo, mantuvo la concentración durante todo el encuentro. Ese equilibrio entre sobriedad y fiabilidad es lo que ha convencido a Roncero y a muchos dentro del entorno madridista.
En un mercado marcado por grandes nombres y expectativas desmedidas, Álvaro Carreras está construyendo su sitio desde otro lugar. Con regularidad, inteligencia y una madurez impropia para su edad. Por eso, cuando Roncero lanza su veredicto, ya no suena a calentón. Suena a algo más serio. A una certeza que empieza a instalarse.