Arda Güler ha decidido contar su historia. Toda. Sin filtros. El joven futbolista del Real Madrid publicó una carta en The Players Tribune titulada Carta a los niños de mi país, un texto cargado de emoción en el que repasa su vida desde la infancia en Turquía hasta su llegada al club blanco. Un relato crudo, íntimo y, por momentos, sorprendente.
El punto de partida es una anécdota que parece menor, pero que define su carácter. Su obsesión de niño era tener una PlayStation para jugar al FIFA 17. Su familia, con enormes dificultades económicas, le regaló una consola falsa. Un engaño piadoso que terminó siendo una lección de vida. “No necesito un campo de verdad ni una PlayStation nueva. Aunque mi portería sean dos piedras, soy feliz”, recuerda Güler, dejando claro que el fútbol siempre estuvo por encima de todo.
Una infancia marcada por la escasez
La carta avanza hacia una realidad mucho más dura. La familia de Arda se arruinó cuando él apenas era un niño. Cerraron la tienda, su única fuente de ingresos, y pasaron momentos muy delicados. Aun así, sus padres apostaron por su talento. Primero llevándolo cada día a entrenar a más de una hora de casa. Después, tomando una decisión extrema: dejar Ankara y enviarlo solo a Estambul con 13 años para jugar en el Fenerbahçe.

La presión era brutal. “Arda, tienes que llenar la nevera”, le dijo su hermana antes de marcharse. Esa frase le acompañó siempre. La familia terminó vendiéndolo todo para mudarse con él. Si fracasaba, no había plan B.
El golpe más duro y la llamada que lo cambió todo
El momento más delicado llegó en 2022, cuando su madre tuvo que ser operada de corazón de urgencia. Güler confiesa que pensó que podía perderla. El fútbol dejó de importar. Por suerte, la operación salió bien y meses después pudo dedicarle un gol con un mensaje que emocionó a todo Turquía.
Poco después llegó el Real Madrid. La llamada de Carlo Ancelotti, en vacaciones y con camisa hawaiana, fue definitiva. El técnico le pidió una promesa: fichar por el club blanco. Arda aceptó.

Hoy, con solo 20 años, Güler mira al futuro con ambición. Quiere triunfar en el Real Madrid, ganar la Champions y, algún día, llevar el dorsal 10. Pero, sobre todo, quiere demostrar que incluso desde una PlayStation falsa se puede llegar a lo más alto.