El día que Di Stéfano le suplicó ayuda a Paco Gento, la Galerna del Cantábrico

Ambos jugadores formaron una de las mejores duplas en el Real Madrid

Simón González
11 de Junio de 2022
Alfredo Di Stéfano y Paco Gento

Si nos ponemos a hablar de leyendas en el Real Madrid, dos que no pueden faltar bajo ningún concepto, son la asociación que generaron Alfredo Di Stéfano y Paco Gento.

Su conexión fue impoluta. La combinación de madurez y juventud entre uno y otro ofreció muchos recursos sobre el verde. Pero si hay algo de lo que se recuerda todo el mundo es del esfuerzo titánico en las Copas de Europa conquistadas.

Primero en la tercera y luego en la sexta consiguieron lo que nadie se imaginaba. Salido de la cantera del Racing de Santander como otras leyendas como Santillana, Gento, llegó al Bernabéu con aires de ser un jugador diferencial. Vaya si lo fue.

Un anécdota para el recuerdo
 

La anécdota conocida por pocos, ponía a los dos implicados, argentino y cántabro, como protagonistas. El Real Madrid ha ganado catorce copas de Europa y es el equipo más laureado del mundo.

Aunque hacerlo no ha supuesto una tarea sencilla. Años de sequía entre numerosas temporadas, hacía que esta competición fuera de las más exigentes del mundo. En su tercera conquistada, el mérito fue corroborado por los dos atacantes.

En un partido agónico y frenético contra el Milan, el esfuerzo provocó la máxima entrega de cada uno de sus jugadores. El conjunto blanco debió remontar hasta en dos ocasiones el encuentro.

Paco Gento y Alfredo Di Stéfano

Aún así, los noventa minutos no fueron suficientes y el encuentro acabó en la prórroga. En el descanso de dicha prolongación, un peso pesado del equipo como Alfredo Di Stéfano, cogió las riendas en el vestuario.

Encomendó la misión a Paco Gento, que por entonces era un joven con mucha proyección. Las palabras del argentino fueron claras. El mensaje fue rotundo, reaccionar a tiempo con la frescura de sus piernas.

Esto es el Real Madrid: un equipo legendario 


El esfuerzo titánico de unos y otros había ralentizado el ritmo del partido y tan solo quedaban piernas cansadas. El arma a la que el madridismo se encomendó fue el espigado delantero.

Di Stéfano no se equivocaba cuando consideraba a Gento como un fuera de serie. El cántabro no defraudó a sus compañeros y como su volara, revolucionó el encuentro en pocos minutos. Suyo fue el gol que significó el resultado definitivo del encuentro.

Así se gestó la tercera Copa de Europa. Corazón, carácter y pasión. El ADN del Real Madrid es legendario y desde sus inicios siempre ha habido grandes referentes a tener en cuenta.

La conexión de Di Stéfano y Gento está a la altura de Benzema y Vinicius en la actualidad. Una dupla sensacional para demostrar los valores de este escudo.

Etiquetas: