El momento más delicado en la carrera de Nacho: así descubrió que es diabético

Nacho Fernández vivió uno de los peores días de su vida cuando le diagnosticaron diabetes con doce años

15 de Septiembre de 2022
nacho fernández
nacho fernández

Nacho Fernández llegó a la cantera blanca en el año 2001 desde Alcalá de Henares asegura que aún no sabe ser agradecido a sus padres por todo el esfuerzo que hicieron por él ya que su madre los traía a entrenar durante la semana afectando a toda la familia su hermana tenía que hacer los deberes en el coche mientras ellos jugaban con el balón.

Fue entonces en esa época con doce años cuando la vida le dio un tremendo susto. Era viernes e iba a un torneo. Recuerda que tenía que orinar muy a menudo y beber mucha agua, a su madre no le dio buena espina y decidió llevarle al médico en donde fue diagnosticado de diabetes tipo 1.

El peor fin de semana de su vida

Esta enfermedad aparece principalmente en personas jóvenes, aunque puede manifestarse a cualquier edad. Su característica principal es la incapacidad del cuerpo para producir insulina, la hormona que hace posible la utilización de la glucosa por parte del organismo. La diabetes afecta a seis millones de españoles; el 13% es de tipo 1 y el resto de tipo 2 (más ligada a hábitos de vida), según datos de la Federación Española de Diabetes.

Se tuvo que quedar varios días ingresado en el hospital y se perdió el torneo, pero lo peor vino después, cuando la doctora que le atendió le dijo que no iba a poder jugar al fútbol nunca más. Nacho Fernández cuenta que fue el peor fin de semana de su vida y que la noticia cayó como una bomba en su familia, ya que no lo entendían bien y había demasiada información. Su padre quiso indagar y buscar otras opiniones en distintos médicos.

El lunes siguiente el doctor le hizo una lectura completamente diferente, asegurando que el deporte era fundamental en personas diabéticas y que por supuesto que podría jugar al fútbol. La insulina se convirtió en su más fiel compañera las comidas hubo que pesarlas, controlar horas y cantidades, pero para él, eso no era nada en comparación con poder disfrutar del balón.

Se siente muy orgulloso de haber hecho público que convive con diabetes, ya que ha sido un paso más para normalizar la enfermedad, de la cual asegura que no es ni mucho menos el fin del mundo y que con una rutina puedes llevar una vida completamente normal.

 

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