El Metropolitano fue testigo de una imagen que quedará en la retina del madridismo. Arda Güler firmó el 1-2 en el minuto 36 y su celebración fue puro sentimiento blanco. El turco se señaló el escudo y lo besó con rabia. Un gesto que encendió a la afición local y que confirmó la remontada del Real Madrid en la primera parte.
El partido no había comenzado bien para los de Xabi Alonso. El Atlético se adelantó pronto y obligó al equipo a remar desde atrás. Mbappé, siempre en el momento justo, empató con un disparo marca de la casa. Y poco después, apareció Güler para culminar la reacción.
La confianza de Xabi Alonso
El gol tuvo un doble valor. No solo significó ponerse por delante en el derbi, también fue la respuesta perfecta a la confianza de Xabi Alonso. El técnico se la jugó con el turco, dejándole el sitio a Mastantuono en el banquillo. Y Arda no falló.
El pase fue de Vinicius, preciso y al pie. Güler no dudó, estaba dentro del área y definió con clase a bote pronto con una espectacular volea. Después, la celebración. Señal al escudo, beso y brazos al cielo. Un gesto que transmitió lo que siente: compromiso y madridismo puro.
ARDA GÜLER señalando el escudo del Real Madrid
— (fan) REAL MADRID FANS 🤍 (@AdriRM33) September 27, 2025
TE QUIERO MUCHO TURCO 🤍🤍🤍pic.twitter.com/2EhTh3xasW
Un inicio de temporada espectacular
El 1-2 también confirma el gran momento de Güler. El joven turco suma ya tres goles y tres asistencias en este inicio de curso. Sus números reflejan lo que se ve en el campo: talento, descaro y la sensación de que ha llegado para quedarse.
Cada vez que toca el balón, algo pasa. En un equipo lleno de estrellas, se ha ganado su sitio a base de personalidad. El Bernabéu le adora, y sus compañeros le buscan.

La remontada frente al Atlético tiene firma francesa y turca. Mbappé abrió el camino. Güler lo confirmó. Y el Real Madrid, con su carácter de siempre, volvió a demostrar que nunca se rinde.
En una tarde especial, el gesto de Arda con el escudo vale casi tanto como su gol. El madridismo se enamoró aún más de su nueva joya, un jugador que ya empieza a escribir su propia historia con la camiseta blanca.