El Real Madrid encara un calendario frenético. En apenas seis semanas, el equipo de Xabi Alonso se juega buena parte de la temporada. Liga, Champions y un Clásico que puede marcar el rumbo de LaLiga.
El primer reto llega el 30 de septiembre, con la visita al Kairat Almaty (18:45). Un viaje largo, incómodo y en césped artificial. No es el rival más duro, pero sí un desplazamiento que puede dejar huella física en los jugadores.
Apenas cuatro días después, el 4 de octubre, los blancos reciben al Villarreal en el Bernabéu (21:00). Un clásico de la Liga en el que el Madrid no puede despistarse. Los de Marcelino siempre complican las cosas en Chamartín y esta temporada están mostrando un nivel espectacular.
Vuelve la Champions y llega el Clásico
Tras el parón de selecciones, la exigencia se dispara. El 19 de octubre toca visitar al Getafe en el Coliseum (21:00), un campo hostil y de duelos intensos. Pero el plato fuerte llega el 22 de octubre, cuando el Madrid recibirá a la Juventus en Champions (21:00). Un partido clave para liderar el grupo.

Y apenas cuatro días después llega la gran cita: Real Madrid – Barcelona el 26 de octubre a las 16:15 en el Santiago Bernabéu. Un Clásico que puede pesar como nunca. Ganar supondría un golpe de autoridad; perder podría dejar cicatriz.
Duelo contra el Valencia y visita a Anfield
El calendario no da respiro. El 2 de noviembre llega el Valencia al Bernabéu, otro partido exigente ante un rival incómodo que siempre vende cara la derrota.
Y casi sin tiempo para recuperar, el 4 de noviembre, el Madrid viaja a Anfield para medirse al Liverpool (21:00). Un choque eléctrico, con aroma a noches grandes de Champions y con la clasificación en juego.

El último desafío antes del siguiente parón será el 9 de noviembre contra el Rayo Vallecano, en Vallecas. Un campo pequeño, con ambiente caliente y siempre especial para los madridistas.
En definitiva, el Real Madrid afronta semanas decisivas. Viajes largos, rivales de máxima exigencia y un Clásico en casa. La Liga, la Champions y la moral del vestuario están en juego. Octubre y noviembre marcarán si este Madrid está para soñar o si deberá remar contracorriente el resto de la temporada.