Ramón de Mon estalla tras el penalti no pitado a Vinicius y da la clave en redes: "Este sí..."

Ramón Álvarez de Mon alucina con el pisotón de Lejeune a Vinicius que no ha terminado en penalti

337518784 1707421656375291 7036200930596303624 n
Periodista
09 de Marzo de 2025 a las 20:50
Ramón Álvarez de Mon saca a relucir el doble rasero de los árbitros en LaLiga
Ramón Álvarez de Mon saca a relucir el doble rasero de los árbitros en LaLiga

El Real Madrid ha vencido al Rayo Vallecado por dos goles a uno. El partido del conjunto blanco no fue el mejor y el juego dejó bastante que desear en la segunda parte. Sin embargo, lo importante es que el equipo ha sacado los tres puntos y ha aprovechado el pinchazo del Atlético de Madrid frente al Getafe.

Sin embargo, más allá de la victoria que es lo realmente importante, el arbitraje de Hernández Maeso ha dado de que hablar. Todo ello porque no señaló un claro penalti de Lejeune a Vinicius. El futbolista del equipo vallecano pisó de manera clara y evidente al astro brasileño, siendo esta una jugada parecida a otras en las que sí se han señalado la pena máxima, especialmente, contra el Madrid.

Por esta razón, Ramón Álvarez de Mon, un conocido comunicador en clave madridista, ha sacado la doble vara de medir en redes sociales. No es para menos, debido a que ese tipo de acciones le han terminado costando bastante caro al cuadro madridista.

El término de penalti residual es algo que realmente cuesta entender y parece que muchos lo utilizan en función de sus intereses. En el seno de la entidad merengue existe un malestar y un enfado por los arbitrajes que ha recibido en liga desde hace ya bastante tiempo.

El penalti de Camavinga y de Tchouaméni

Así pues, son muchos los madridistas que resaltan los penaltis que le pitaron a su equipo contra el Atlético de Madrid y frente al CA Osasuna. Nadie se olvida, como no puede ser de otra manera, que se señaló la pena máxima por un pisotón de Camavinga cuando ya estaba la pelota fuera y sobre Tchouaméni en el momento en el que ya había terminado el peligro de la jugada.

Por tanto, es lógico entender que existe un cabreo generalizado en el seno de la institución y en la masa social. Ese doble rasero es muy difícil de explicar.