En los medios de comunicación hemos visto una gran cantidad de opiniones con respecto a la última polémica sobre el penalti de Julián Álvarez. Este momento ha sido lo que ha acaparado todas las portadas alrededor del mundo futbolístico en los medios. Sin embargo, en España las cosas son un tanto diferentes a otros sitios donde el antimadridismo prospera más.
En este caso, iturralde González, exárbitro español, ha decidido dar su punto de vista con respecto a lo que Marciniak dijo. "Fui yo quien avisé al VAR" fueron las palabras del colegiado tras su decisión de anular el penalti. "Dudo mucho que Marciniak haya hablado con alguien" es el argumento con el que González invalida las declaraciones del árbitro.

Esto es bastante grave, teniendo en cuenta que se trata de un árbitro que en su momento fue un elemento activo profesional. Esta clase de acusaciones solamente demuestran que el antimadridismo supera todo tipo de barreras, incluso en contra de sus principios.
Se cruza una línea
En muchas ocasiones hemos tenido que ver cómo en redes sociales muchos usuarios y seguidores de otros clubes atacan al Real Madrid. No obstante, no deja de sorprender cuando esto sucede por parte de personajes involucrados en el fútbol profesional.
Este exárbitro ya en su momento declaró que es un antimadridista más en una larga lista de influyentes que estuvieron en el mundo futbolístico. Sin embargo, directamente atacar al árbitro para defender su punto de vista es algo inaudito.

Muchos jugadores en el momento también acusaron de que pudiese haber doble contacto con el balón con el resbalón del argentino. Algo que terminó confirmándose en la sala de videoarbitraje y que terminó anulando el gol del mismo. Pero esto no parece ser suficiente para personajes como González, que decide dar más validez a otras cosas.
Viven en su mundo
Lo único que se ha demostrado es que estas personas y sus creencias viven en un mundo completamente alejado de la realidad. Una nueva demostración de que vale más el sentimiento en contra del Real Madrid que respetar principios y, sobre todo, a sus colegas.