Antonio Rüdiger no solo manda en el área. También se mueve con inteligencia fuera del césped. El central del Real Madrid es propietario de una espectacular vivienda en La Moraleja, valorada en torno a los 3,2 millones de euros, que no utiliza como residencia habitual. La tiene como inversión, y le saca partido.
La casa está alquilada. ¿A quién? A jóvenes futbolistas del Real Madrid que llegan a la capital y buscan un lugar donde asentarse en sus primeros meses. No han trascendido los nombres concretos, pero la práctica es habitual dentro del vestuario blanco.
La Moraleja es territorio fútbol
Cuando un jugador aterriza en Madrid, lo normal es que busque casa donde ya viven otros compañeros o futbolistas de élite. Cercanía a Valdebebas, privacidad y seguridad. Todo suma y Rüdiger conoce bien ese proceso porque él mismo lo vivió.

A su llegada al Real Madrid, el central alemán estuvo de alquiler. Lo hizo en una casa propiedad de Keylor Navas, que había puesto rumbo al PSG. Una situación común entre futbolistas. Hoy, el escenario ha cambiado.
Rüdiger ha dado un paso más
El defensa posee varias propiedades y ha convertido parte de su patrimonio inmobiliario en una fuente de ingresos. La vivienda de La Moraleja es una de las joyas. Amplia, moderna y pensada para deportistas de alto nivel.
Este tipo de alquileres suelen ser temporales. Especialmente para jugadores jóvenes o recién llegados. Casos como Endrick, Mastantuono o incluso Carreras encajan en ese perfil. Promesas que necesitan tiempo para adaptarse, conocer la ciudad y decidir su residencia definitiva.

Dentro del club no sorprende. Es algo que ocurre también en el Atlético de Madrid. Futbolistas que ayudan a otros futbolistas. Negocio, sí. Pero también compañerismo.
Rüdiger, mientras tanto, sigue centrado en el fútbol. Líder en el campo. Y, fuera de él, demostrando que también sabe jugar bien sus cartas.