En el Real Madrid hay mucho enfado con lo que está sucediendo con los arbitrajes. Ya no hablamos de años atrás, donde se han producido escándalos que han condicionado el título. Sino por lo que está ocurriendo en este arranque de campaña.
No es opinión, sino los datos que reflejan la tremenda diferencia entre el Real Madrid y el Barça. Ambos tendrían que tener unas estadísticas similares, pero no es así. Sino que se demuestra que hay un trato desigual entre los candidatos al título liguero.

Mientras al Barcelona le protegen mucho más, permiten la cacería contra el Real Madrid. Es por ello que a los rivales de los culés les muestran cartulina amarilla por cada 3,9 faltas que cometen. Muchas más tienen que hacer los de los merengues ya que se elevan hasta las 16 infracciones.
Castigan mucho más a los rivales del Barça, lo que permite que frente a los blancos sean más agresivos. Esa permisividad se ve reflejada en la imposibilidad de los merengues para tener continuidad. Mientras que los culés pueden tocar el balón de forma más libre.
Un trato desigual que decide títulos
En el Real Madrid han visto como se produce un trato desigual por parte de los colegiados. El curso pasado, al Barça le pitaban a favor penaltis que en contra no eran señalados. Les ocurrió sin ir más lejos en un mismo partido, ante el Rayo Vallecano.

A los merengues sí que les pitaban los 11 metros por pisotones residuales, pero a favor no ocurría. Eso se suma al saldo de expulsiones descomunal entre los culés y el Real Madrid. Y la cantidad de faltas necesarias para que muestren amarilla a sus rivales.
Datos que dejan claro el trato desigual que hay entre los dos candidatos a ganar la Liga. Unas decisiones arbitrales que deciden títulos y que siguen produciéndose. Y eso que el CTA admite errores, pero lejos de subsanarlos, parecen estar orgullosos de castigar a los perjudicados por ellos.