La mujer de Lucas Vázquez atiza sin piedad a Pedro Sánchez en defensa de Felipe VI

La mujer de Lucas Vázquez ha querido compartir este texto a través de las redes sociales en defensa del rey Felipe VI

12 de Diciembre de 2022
lucas vazquez y su mujer macarena capilla

Macarena, mujer de Lucas Vázquez ha querido compartir un texto de "El libre pensador" en donde se profundiza acerca del estado de derecho, la posición del Rey en España junto con el presidente del gobierno, comentando con ello, el intento de erradicación de la Constitución peruana propulsado por Pedro Castillo, en donde esta escritora asimila de cierta forma las supuestas ganas que tiene Pedro Sánchez de hacer lo mismo que él con la Constitución española de 1978.

Un texto en defensa de la monarquía 

El escrito no tiene desperdicio y deja muy clara la posición de Maracena con respecto a la monarquía.

El último obstáculo de Sánchez.

Algunos sostienen que uno de los grandes logros de la democracia es que cualquiera puede ser jefe de Estado. Personalmente, el argumento siempre me ha parecido espantoso, aterrador, horripilante y, sobre todo, peligroso. Para muestra Pedro Castillo: un tipo analfabeto con sombrero que los peruanos pusieron en el poder con su voto y que trató –sin éxito– de erradicar la Constitución peruana esta semana. Pretendía gobernar a golpe de decreto hasta redactar una nueva Constitución. ¡Se creyó que podía ser como Sánchez! Incluso debió pensar que reformarían todas las leyes por si el golpe de Estado salía mal y acabaría indultado.

Castillo tendría que haber conversado antes con Sánchez. De esa forma hubiese comprendido que los golpes autocráticos se tienen que dar cuando las condiciones lo permiten. Sánchez le habría explicado que los golpes se dan en «puente», cuando la masa está en las costas engullendo comida congelada, dulces y litros de alcohol. Le hubiese indicado que lo ideal es aprovechar un partido de fútbol para eclipsar el escándalo, pues a la masa le importa más el mundial de fútbol que el poder judicial –que suena a una cosa muy coñazo como para preocuparse de ello– y le habría hecho saber que esto se hace poco a poco y que el último paso, no el primero, es liquidar la Constitución.

Sin embargo, Sánchez le explicaría que él tiene un gran problema: España es una monarquía. Y mientras muchos se golpean el pecho diciendo que la democracia, el Estado de Derecho, las pagodas de Bagan y no sé qué idioteces están en peligro, él jamás podrá ser jefe de Estado excepto si consigue liquidar la Constitución de 1978. Porque, a pesar de que muchos aún no se han enterado, el último objetivo de Sánchez es hacerse con el poder total. Para eso necesita tumbar la separación de poderes, como está haciendo, con el fin de incumplir a su antojo la Constitución y acabar promoviendo –con la inestimable ayuda de sus rameras mediáticas– un proceso constituyente que erradique la actual Constitución y con ella la monarquía porque, dicen los insensatos, que no es democrático y así cumplir su sueño: ser el autócrata de un país anestesiado.

 

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