Este sábado, la Real Sociedad recibe al Real Madrid en Anoeta a las 16:15 horas. Para Xabi Alonso, técnico blanco, será un regreso muy especial. El tolosarra vuelve al estadio que fue su casa como jugador y entrenador.
De jugador a leyenda
Xabi Alonso nació en Tolosa en 1981, pero se trasladó de pequeño a Donostia. Allí comenzó a jugar en el Antiguoko, un club cercano a la playa de la Ondarreta. Pronto llamó la atención de la Real Sociedad, que lo incorporó a sus categorías inferiores.
Con solo 18 años, debutó en el primer equipo el 1 de diciembre de 1999, en un partido de Copa del Rey contra el Logroñés. Tras una cesión al Eibar, John Toshack le dio galones en el centro del campo. Fue pieza clave en la histórica campaña 2002-03, cuando la Real fue subcampeona de Liga y jugó la Champions.

En total disputó 124 partidos oficiales con el club donostiarra antes de fichar por el Liverpool en 2005. Allí vivió noches inolvidables, incluida la conquista de la Champions. Más tarde, se consolidó en el Real Madrid y finalizó su carrera en el Bayern de Múnich en 2017.
Entrenador en Zubieta
Tras retirarse, Xabi comenzó como técnico en la cantera del Real Madrid. Pero pronto volvió a Zubieta para dirigir al Sanse, el filial de la Real Sociedad. En su segunda temporada logró un ascenso histórico a Segunda División, algo que no ocurría desde hacía 60 años.
Durante sus tres campañas al frente del filial, dio oportunidades a jóvenes talentos como Beñat Turrientes, Jon Karrikaburu, Unai Marrero o Urko González de Zárate. Otros futbolistas como Olasagasti, Robert Navarro, Aldasoro, Magunazelaia y Arambarri también se formaron bajo sus órdenes.

La joya de la corona es Martin Zubimendi, vendido este verano al Arsenal por 70 millones. Además, se ha convertido en un referente de la selección española en ausencia de Rodri.
El hijo pródigo regresa
Ahora, Xabi Alonso vuelve a Anoeta como entrenador del Real Madrid. Su regreso es emotivo para él y para la afición. Es la vuelta del hijo pródigo que comenzó a forjar su leyenda en Donostia, primero como jugador y luego como formador de jóvenes promesas.
El partido frente a su exequipo promete emociones, recuerdos y la oportunidad de ver cómo un talento de casa vuelve a brillar en su estadio natal.