El próximo enfrentamiento en liga por parte del conjunto blanco será en contra del Rayo Vallecano. Un duro rival que seguramente pondrá mucha resistencia para intentar evitar que los blancos se lleven los tres puntos. Sin embargo, lo que más llama la atención es uno de los árbitros que estará como responsable en este partido.
Nos referimos a Alejandro Quintero González, quien fue uno de los responsables de la polémica en el Barcelona-Real Sociedad más reciente. Esto definitivamente es una muy mala señal para el cuadro merengue, que quería tener un partido un tanto tranquilo. No obstante, parece que esto no terminará de ninguna manera así, ya que las intenciones del CTA son claras.

Por enésima ocasión, Melina Cantalejo actúa de manera un tanto extraña para perjudicar a los merengues. Algunos podrían decir que, de hecho, no es ni siquiera una sorpresa ver cómo esto ya se vuelve una acción habitual.
Otra vez contra los blancos
La polémica en ese partido del Barcelona fue simplemente increíble y, a pesar de ello, este árbitro será el encargado de este encuentro. Ya no solamente se trata de recurrir constantemente a los mismos errores, sino que además se busca la desigualdad entre algunos equipos.
El hecho de que una polémica del nivel de aquel partido no suponga absolutamente ningún castigo para los árbitros es preocupante. Esto es lo mismo que ha estado batallando el conjunto blanco durante varios años y recientemente desde la emisión de su carta. Pero todos los demás lo único que quieren ver es un supuesto Real Madrid beneficiado quejándose.

Las cosas están puestas sobre la mesa y hay varios clubes, si no es que la mayoría, que no quieren ver la realidad de las cosas. Aunque los únicos beneficios de todo esto serán aquellos que decidan hacer lo correcto.
Cada uno a su rollo
El Real Madrid, mientras tanto, seguirá batallando por un fútbol más justo en España y evitar esta clase de situaciones. Mientras tanto, los otros equipos callan y buscarán perjudicar a aquel que los busca defender de esta clase de cosas. Incluso se tiene que ganar su odio en el proceso, aunque sin justificación.