Luka Modric ya no viste la camiseta del Real Madrid, pero sigue dejando declaraciones que tocan de lleno al club blanco. En una entrevista, el croata habló del dorsal 10, ahora en manos de Kylian Mbappé, y dejó claro lo que piensa sobre la decisión.
"El número 10 es muy especial para mí, pero el Real Madrid decidió dárselo a Mbappé y creo que han tomado la decisión correcta", afirmó. Unas palabras que muestran la admiración de Modric por el delantero francés.
🗣️ Luka Modric: "El Real Madrid ha acertado dándole el 10 a Mbappé" pic.twitter.com/BHfs4xVcvu
— DAZN Fútbol (@DAZNFutbol) August 19, 2025
El mediocampista croata quiso destacar la relación que ha forjado con su excompañero. "Kylian es uno de los mejores jugadores del mundo, es un amigo. Hemos forjado una muy buena relación este año y me alegro por él", explicó.
Lejos de sentirse desplazado, Modric entiende que el ‘10’ esté en manos de Mbappé. El francés no solo es la nueva estrella del equipo, también se ha convertido en el gran referente del proyecto que lidera Xabi Alonso desde el banquillo.
Una despedida histórica
Modric abandonó el Real Madrid tras más de una década de éxitos. En ese tiempo conquistó Champions, Ligas y un Balón de Oro que lo situó entre los mejores de la historia del club. Con casi 40 años, decidió afrontar un último reto en el Milan.
Su despedida fue a la altura de su carrera. El croata se marchó sobre el césped, con la ovación del Santiago Bernabéu y el reconocimiento de la afición. "Me llena de orgullo cómo ha sido la despedida y cómo ha sido todo en el Real Madrid. La gente, desde abajo hasta arriba, me ha ayudado mucho a crecer como futbolista y persona", comentó.

Legado blanco y futuro
El traspaso de su dorsal a Mbappé simboliza el relevo generacional en el club. Modric deja un vacío enorme en el centro del campo, pero también la tranquilidad de que su número lo lleva un jugador destinado a marcar época en el Bernabéu.
El croata ya piensa en su etapa en Italia, pero cada palabra suya demuestra el vínculo eterno con el Real Madrid. Un vínculo que ni el tiempo ni los colores podrán borrar.